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By Valerio Manfredi

Nadie puede permanecer indiferente ante l. a. belleza de Alejandro, ni ante los angeles grandiosidad de su imperio, que se extendio desde el Danubio hasta el Indo. Un hombre considerado como un dios por sus contemporaneos, de ardientes suenos y violentas pasiones, que le consumieron hasta finalmente destruirle. Su vida transcurrio en un mundo de leyenda. Esta es su historia. En esta excelente novela, Manfredi ha volcado todo su saber historico y cuanta pasion period capaz de derrochar.

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This paintings by means of the well known Peruvian writer permits us to glimpse into the main years of his adolescence till his candidacy for President of Peru. those are stark, unadorned truths printed via his hypnotic and masterly prose. The strained courting among the writer and his harsh, violent father; the invention of his calling as a author as a way to oppose parental authoritarianism, the precocious bohemia, the hasty marriage ceremony with los angeles tia Julia (aunt Julia) and the quick, but extreme, political occupation of the author.

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Ante los angeles genuine situacion de masificacion de nuestras universidades, Umberto Eco destina este libro sobre todo a los estudiantes con pocos recursos y apoyos, a los que viven lejos de los grandes centros urbanos con sus facilidades institucionales y a los que nadie les ha explicado como se busca un libro o un documento en bibliotecas y archivos.

Soñemos, alma, soñemos

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Algunos de estos muchachos frecuentaban también junto con él las enseñanzas de Leónidas, como Pérdicas, Lisímaco, Seleuco, Leonato y Pilotas, que era el hijo del general Parmenio. Otros, mayores, como Tolomeo y Crátero, tenían ya cargo de pajes y dependían directamente del rey para su educación y adiestramiento. Seleuco era en aquel tiempo bastante pequeño y endeble, pero gozaba de las simpatías de Leónidas porque era buen estudiante. Estaba especialmente versado en historia y matemáticas y para su edad era sorprendentemente cuerdo y equilibrado.

Que, por lo que me consta, las reacciones del pueblo a estas salidas de tono de Demóstenes son más bien tibias. La gente de Atenas está más interesada en saber cómo se resolverán los problemas del latifundio y del reparto de tierras a los campesinos del Ática que en las ambiciones políticas de gran calado de Demóstenes. A los apasionados discursos contra Filipo siguieron otros en favor de Olinto, a fin de convencer al pueblo de que votase ayudas militares para la ciudad asediada, pero tampoco éstas tuvieron resultados apreciables.

El mensajero se sintió absolutamente incapaz de dar satisfacción a aquella pregunta, al darse cuenta de que no tenía más que cuatro palabras que referirle. ¡Rey, tu hijo es un varón hermoso, sano y fuerte! ¿Y tú cómo lo sabes? ¿Acaso le has visto? Nunca hubiera osado, señor. Yo me encontraba en el corredor, tal como me habían ordenado, con el manto, la alforja en bandolera y las armas. Salió Nicómaco y dijo... dijo exactamente lo siguiente: «Ve corriendo al encuentro del rey y hazle saber que ha nacido un hijo suyo.

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